Artículos
Mediciones asociadas al desarrollo y bienestar. Sistematización, revisión y clasificación temática
Resumen: En este trabajo se presenta una selección y sistematización de 123 mediciones y experiencias de medición, algunas más complejas que otras, sobre diversos temas asociados al desarrollo y bienestar. Se trata de índices agregados, sistemas de indicadores y experiencias de medición recabados de diferentes fuentes documentales y clasificados por tipo de medición y dimensiones.
Palabras clave: Indicadores sociales, Mediciones, Desarrollo, Información estadística.
Measurements associated with development and well-being. Systematization, review and thematic classification
Abstract: This paper presents a selection and systematization of 123 measurements and measurement experiences, varying in complexity, on various topics related to development and well-being. The study includes aggregate indexes, indicator systems and measurement experiences gathered from different documentary sources, which are classified by type of measurement and dimensions.
Keywords: Social Indicators, Measures, Development, Statistical Information.
Medidas associadas ao desenvolvimento e bem-estar. Sistematização, revisão e classificação temática
Resumo: Esse artigo apresenta uma seleção e sistematização de 123 medições e experiências de medição, algumas mais complexas do que outras, sobre os vários tópicos associados ao desenvolvimento e bem-estar. São índices agregados, sistemas de indicadores e experiências de medição coletados de diferentes fontes documentais e classificados por tipo de medição e dimensões.
Palavras-chave: Indicadores sociais, Medição, Desenvolvimento, Informações estatísticas.
1. Introducción
Las mediciones sobre diferentes dimensiones del desarrollo de los países, de los derechos de sus ciudadanos, del bienestar y de las condiciones de vida de las personas continúan, en general, aumentando y haciéndose cada vez más complejas, por la multidimensionalidad en su composición, por los datos utilizados y por los procedimientos de cálculo. Los avances digitales están permitiendo que estas estadísticas sean cada vez más completas, más frecuentes y más desagregadas, lo que facilita su explotación a partir de múltiples enfoques y perspectivas.
En la actualidad, es común la integración de fuentes de datos, de enfoques cuantitativos con enfoques cualitativos, de métricas sobre percepciones e incluso sobre emociones que se combinan para estudiar temas y conceptos complejos, de los cuales se derivan directrices estratégicas, orientaciones de política y toma de decisiones. Estos cambios han dado pie a la introducción de temas que complementan los que tradicionalmente manejan los organismos internacionales y los centros académicos. Materias como incertidumbre, complejidad, riesgo y/o conectividad son medidas en complemento con libertad, derechos, equidad y bienestar, lo cual permite no solamente una panorámica más integral de la realidad, sino también su proyección en el tiempo.
En este artículo se presenta una selección de 123 mediciones y experiencias de medición realizadas a nivel global, algunas más complejas que otras, sobre diversos temas asociados al desarrollo de los países. En este trabajo, cuando se habla de mediciones, se refiere a índices agregados, sistemas de indicadores y experiencias o propuestas metodológicas para medir diferentes temas.
El objetivo de este artículo es contribuir con el estudio y el análisis sobre temas asociados al desarrollo de los países y la calidad de vida de las personas, mediante una sistematización de mediciones y experiencias de medición. El trabajo está estructurado en cuatro secciones: la primera es una breve consideración teórica acerca de la creciente complejidad de la medición en la actualidad; la segunda sección corresponde a los elementos metodológicos adoptados para la construcción de la selección utilizada; la tercera es la presentación de las 123 mediciones por dimensiones y tipo de medición; finalmente, proponemos una reflexión a partir de lo expuesto.
2. Sobre mediciones y su complejidad
A los problemas y necesidades tradicionales —que afectan a buena parte de los países—, como la falta de libertades, la pobreza, la desigualdad, la corrupción o el narcotráfico, se suman nuevos desafíos y amenazas, como el auge del autoritarismo, las redes de desinformación, el cambio climático, las migraciones masivas, los conflictos armados, entre otros. Frente a esto, se impone la necesidad de contar con estadísticas más precisas y completas que sean capaces de identificar el origen, la dinámica, las consecuencias del problema, pero, sobre todo, que posean la capacidad para avanzar hacia los cambios requeridos con la transparencia debida. En este orden, muchas organizaciones, fundaciones y universidades a escala global se han sumado a la construcción de mediciones, con procesos metodológicos más sofisticados.
La elaboración de índices más complejos ha sido posible gracias al avance experimentado tanto en la recolección como en el almacenamiento y procesamiento de los datos. Los procesos metodológicos y sus técnicas frente a la producción masiva de datos cobran mayor vigencia, sobre todo para garantizar que la información obtenida sea de calidad y confiable.
Así, se han elaborado herramientas más creativas en el diseño de métricas, como el Índice de Incertidumbre Mundial (World Uncertainty Index, WUI), que es de base cualitativa y en el que se combina el análisis textual con esquemas de programación del más alto nivel para llegar a un resultado numérico.1 Para construir esta medición, se realiza un conteo de la palabra «incertidumbre» o de sus sinónimos en informes preparados por Economist Intelligence Unit (EIU). Un aumento del valor del índice denota un recrudecimiento de la incertidumbre y viceversa. Este tipo de registro y asociación sería impensable unos años atrás.
Igualmente, de manera creativa, frente el déficit de información pertinente y actualizada, algunas empresas y corporaciones están ofreciendo estadísticas que, si bien no son oficiales, resultan interesantes y útiles para la toma de decisiones en diferentes ámbitos. A fin de cubrir el vacío de información se recurre al sondeo de especialistas o de expertos, como se refleja en los siguientes tres índices: AML Índice Basel (AML Basel Index) —que atiende al riesgo de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo—; el Índice de Preparación en Red (Networked Readiness Index), que mide el aprovechamiento de las tecnologías de la información y comunicaciones para impulsar la competitividad y el bienestar; y el Índice de Percepción de Integridad Electoral (Index of Perception of Electoral Integrity), que mide el cumplimiento de los estándares internacionales de integridad electoral.
También la disposición de grandes repositorios de datos facilita completar indicadores más complejos a nivel global. Tal es el caso del índice de Libertad de Viaje (Henley Passport Index) y el de riesgo climático (Global Climate Risk Index), que cuentan con sendas bases de datos centralizadas de información mundial.
Pero el avance en materia de captura, almacenamiento y procesamiento de los datos, además de presentar la posibilidad de contar con más y mejor información sobre diferentes aspectos asociados al desempeño de los países, genera desafíos y amenazas que se deben tomar en consideración. A continuación, se revisan algunos de ellos.
2.1. Desafíos
Entre las instituciones públicas responsables de las fuentes de información estadística oficial y los adelantos tecnológicos existe una asincronía, una brecha relevante (Pérez, 1983). Estas instituciones tardan en adoptar las innovaciones, y ello se refleja en las estadísticas que producen. A este desfase tecnológico hay que agregar el volumen de información que no se procesa con la velocidad que precisan los usuarios. De manera que, para los sistemas nacionales de estadística, un reto importante consiste en ajustarse a los adelantos digitales, lo que implica rediseñar desde los procesos de captura de datos hasta la redefinición de algunos indicadores.
En cuanto a la captura de datos, las operaciones en-línea vienen desplazando de manera acelerada los procesos cara-a-cara. Es cada vez más frecuente observar encuestas administradas mediante dispositivos móviles o a través de las redes. En el caso particular de los censos de población y vivienda, se comienza a observar, en especial en los países con sistemas estadísticos más avanzados, una suerte de triangulación del padrón censal con los registros administrativos, así como el uso del Big Data (Requena, 2021).
En este sentido, se han hecho algunas consideraciones como el de la OECD bajo los principios de buenas prácticas para la utilización ética de los datos en el sector público (OECD, 2021). Dentro de esto, resalta la importancia de tomar acciones comunes basadas en valores que coloquen los derechos humanos en el centro del gobierno digital y en las políticas de manejo de los datos. Los principios de buenas prácticas en el sector público respaldan el uso ético de los datos en proyectos, productos y servicios de gobierno digital, para garantizar que sean dignos de la confianza de los ciudadanos.
En cuanto a la pertinencia conceptual de algunos indicadores, se debe tener presente que mucho de ellos entran en obsolescencia al medir fenómenos que han sido superados, tanto por la realidad como por avances en los enfoques. Con el tiempo, la relación entre la definición y la medición (indicador) puede entrar en obsolescencia, en especial cuando se trata de series de tiempo muy largas. Es decir, van perdiendo poder clasificatorio (Oliva, 2018). Por ejemplo, ya no basta con medir la pobreza desde el umbral del ingreso o desde las necesidades básicas; los nuevos enfoques sugieren que se realice de manera multidimensional, como se aprecia en el Índice Multidimensional de la Pobreza, desarrollado de forma conjunta entre PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo) y OPHI (Oxford Poverty Human Development Initiative). De allí que los sistemas estadísticos nacionales deben actualizarse a fin de poder armonizar con el resto de las naciones y permitir comparaciones que favorezcan el aprovechamiento de experiencias y lecciones aprendidas de otras regiones (Levy-Carciente et al., 2020).
Otro desafío para los países, y de manera especial para los países de Latinoamérica y el Caribe, consiste en la producción y difusión de información desagregada territorialmente, a la menor escala posible. Los promedios generales, si bien muy útiles, también ocultan particularidades indispensables de reconocer a la hora de tomar acciones. Las mediciones sobre espacios subnacionales como barrios o sectores urbanos son cada vez más necesarias. Recientemente, en un informe de la CEPAL relativo a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), se destaca la necesidad de visibilizar los grupos vulnerables dentro de la Agenda 2030, para lo cual se ha hecho un llamado a generar estadísticas desagregadas por diferentes temas, dado que apenas el 29 % de los indicadores utilizados para el seguimiento de los ODS alcanza algún nivel de desagregación geográfico (CEPAL, 2017, p. 86). Muchos organismos e instituciones han entendido que las mediciones con desglose territorial son herramientas sociales que complementan las decisiones, las acciones y las políticas, para alcanzar el desarrollo en cualquiera de sus enfoques: progreso, bienestar y calidad de vida.
2.2. Amenazas
Así como hay desafíos, también hay amenazas a las cuales hay que hacer frente. Es necesario remarcar que las mediciones más complejas se generan en un contexto de hiperinformación, lo que algunos han denominado “dataísmo”. Si bien en la actualidad existe un amplio stock de mediciones que permite tener una idea actualizada de las condiciones y situaciones de los países, así como de las regiones y subregiones a las cuales pertenecen, aún quedan muchos cabos sueltos. La irrupción masiva de las redes, entre otros efectos, ha generado una producción de datos sin precedentes sobre aspectos diversos y, muchas veces, sobre la vida privada de los usuarios. Algunas instituciones han alertado sobre la proliferación y, especialmente, sobre el uso que se les pueda estar dando, al ser datos proporcionados por los propios usuarios, en la mayoría de los casos de manera involuntaria. Como advierte Byung-Chul: “El sujeto de hoy es un empresario de sí mismo que se explota a sí mismo” (Byung-Chul, 2017, p. 93). Pero, a pesar de las críticas a la vulneración de la vida privada, es un recurso que presenta opciones para la investigación y para la toma de decisiones en diferentes ámbitos de la actividad pública.
En la actualidad, los datos son, sin lugar a duda, un recurso para diferentes actividades, desde comerciales hasta científicas, con intenciones asociadas al bienestar y el mejoramiento de la sociedad. Pero pueden ser también un recurso para fines perversos o perjudiciales. Señala, al respecto, un informe reciente del Banco Mundial:
Los datos son una espada de doble filo. Por un lado, ofrecen un enorme potencial para generar valor mejorando programas y políticas, impulsando economías y empoderando a la ciudadanía. Y, por el otro, su acumulación puede llevar a la concentración de poder económico y político, y dar lugar a que se utilicen indebidamente en perjuicio de la misma ciudadanía” (Banco Mundial 2021, V).
El mismo informe, sobre la producción, difusión y utilización de los datos, que es un tema a la orden del día, señala:
No obstante, estas tendencias también traen aparejados nuevos riesgos, que deben abordarse para garantizar que la economía de los datos promueva el bienestar social. En este sentido, aumentan las preocupaciones por una recolección de datos excesiva, una gestión insuficiente de los datos por parte de las empresas privadas y una inadecuada protección de la información personal. Muchas de estas inquietudes giran en torno al uso indebido de los datos personales. Entre esas prácticas se incluyen el incumplimiento de las empresas a la hora de proteger adecuadamente la información financiera de los clientes —exponiéndolos al robo de fondos o de identidad— y su participación en el uso no autorizado o la falta de protección de los datos confidenciales de salud o la ubicación de las personas (Banco Mundial, 2021, p. 9).
Así como hay exceso de información y de datos, al punto de estar viviendo un momento de saturación, en contrapartida hay subutilización, manipulación y, sobre todo, control en su difusión por parte de algunas naciones. Es importante tener presente que la estadística que las instituciones recaban es pública, por el valor que ella representa como recurso para el bienestar de las personas y como insumo indispensable para fundamentar la toma de decisiones. En uno de los índices revisados —Índice Global de Impunidad (IGI)—, desarrollado por la Universidad de las Américas Puebla, en México, cuyo objetivo consiste en medir la impunidad en diferentes áreas, se califica la ausencia de datos como impunidad estadística. Este índice se centra en estudiar las capacidades y funcionamiento de los sistemas de seguridad y justicia de los Estados, en relación con la inconsistencia de las estadísticas nacionales. Inconsistencias que se dan por la falta de voluntad política para reportar información o por la alteración deliberada de datos por autoridades nacionales (Le Clercq Ortega et al., 2020). Con base en el índice, el número de países en Latinoamérica y el Caribe con impunidad estadística ha aumentado en los últimos cinco años. La información y su libre acceso es una de las claves que sostiene las buenas y sólidas democracias, y es un tema que con firmeza debe ser revisado en la subregión.
Por otro lado, y en sintonía con las nuevas perspectivas sobre bienestar y calidad de vida, se exige también el desarrollo de nuevas estadísticas que midan oportunidades que potencien a las personas, más que resultados. Ello, en la búsqueda de apoyar nuevos espacios que permitan ser y hacer en función de sus capacidades y de sus objetivos e intereses. En este sentido, las nuevas mediciones, como por ejemplo la del Índice de Bienestar Sustentable, requieren mediciones distintas, lo que promete ser otra nueva veta de índices e indicadores que veremos surgir en el futuro cercano (Perdomo et al., 2021).
En resumen, se puede afirmar que en la medida en que se cuente con más y mejor información, y mayor acceso a ella, se estaría garantizando el diseño y la aplicación de planes y políticas de manera más eficaz, así como abriendo espacios para la participación efectiva en el desarrollo y el bienestar de las personas y los países. Igualmente, en la medida en que se garantice mayor acceso y utilización de la información, se estará contribuyendo a combatir la corrupción y la malversación de fondos públicos. De acuerdo con ello, es posible establecer una correlación entre más y mejor información con gobiernos y administraciones más transparentes, eficientes y solventes.
3. Elementos metodológicos
En la última década, las mediciones sobre diferentes dimensiones del desarrollo, de los derechos, el bienestar de las sociedades y de las condiciones de vida de las personas se han incrementado y también se han hecho más complejas. Los enfoques de desarrollo han pasado de enfoques unidimensionales, de carácter sintético y fundamentalmente cuantitativo, a enfoques multidimensionales con mediciones subjetivas y metodológicamente más complejas. Para entender mejor las nuevas mediciones sobre el desarrollo y el estado de las sociedades, se consideran tres momentos, que abarcan desde los índices unidimensionales hasta las actuales mediciones complejas (Phélan y Levy-Carciente, 2018; Levy-Carciente et al., 2020).
Durante el primer momento, el desarrollo o el progreso de las sociedades se concebirá como resultado del progreso técnico y el crecimiento económico, componentes que ofrecerán los lineamientos para la generación de políticas y planes, así como de las respectivas mediciones. En este primer momento, la medición de los resultados está asociada principalmente a indicadores agregados económicos: el producto, su nivel y crecimiento, el nivel de ahorro y la inversión nacional. Para el segundo momento, ubicado de manera referencial en la década de los noventa, las dimensiones sociales y políticas alcanzan un papel relevante en la medición del desarrollo. El referente principal en términos de medición será el Índice de Desarrollo Humano (IDH), al incorporar, a la dimensión económica, las dimensiones salud (Esperanza de Vida) y la educación (Matrículas y Alfabetismo). En el tercer momento se pasa de una definición del desarrollo unidimensional, agregada y cuantitativa, a otra multidimensional, con identificación de sus microdeterminantes y con apreciaciones cualitativas de los beneficiarios finales. A fin de concretar la noción de bienestar, se recurre a una definición pluridimensional, que mide de manera simultánea dimensiones como salud, educación, actividades personales (y entre éstas, el trabajo), participación en la vida política y gobernanza, lazos y relaciones sociales, ambiente (estado presente y futuro) e inseguridad (económica y física).
Los avances tecnológicos han permitido el aumento y la disponibilidad de información y de datos. De esta manera, diferentes organizaciones, fundaciones y centros de investigación, entre otros, han construido índices cada vez más complejos en sus temas, así como en sus instrumentos de medición. Dentro de este conjunto de índices sobresalen temas como calidad de vida, bienestar, desarrollo sostenible, desigualdad, crecimiento económico, innovación, libertades civiles, libertades políticas y ambiente. La colección de mediciones que se presenta en este trabajo se realizó a partir de un proceso de exploración y sistematización de diferentes fuentes electrónicas y documentales sobre estos temas a escala global.
La búsqueda de la presente selección de mediciones se inició desde hace más de una década con fuentes documentales, informes oficiales, artículos de prensa, artículos científicos, libros, entre otros. Posteriormente, se orientó hacia páginas web de organismos internacionales y de las propias organizaciones responsables de cada índice o sistema de indicadores. La búsqueda de índices e indicadores estuvo enfocada inicialmente hacia mediciones de desarrollo y/o bienestar; posteriormente, se diversificó hacia otros temas asociados al progreso de los países, como los derechos, libertades, innovación tecnológica, ambiente, seguridad, entre otros. Las fuentes utilizadas para recabar los índices fueron las siguientes:
Bandura, Romina (2008). A Survey of Composite Indices Measuring Country Performance, New York, United States, UNDP/ODS Working Paper, Office of Development Studies, United Nations Development Program.
Documentos de organismos multilaterales y organizaciones internacionales, como los Reportes de Desarrollo Humano y The Economist (detalles, en Referencias).
Las fuentes electrónicas consultadas fueron:
Base de datos de Pipa Norris, en especial sobre derechos civiles y políticos: http://www.pippanorris.com.
La Web: http://wikiprogress.org/.
Our World in data: https://ourworldindata.org/.
Banco Mundial www.bancomundial.org.
Portales de los índices (colocados en las respectivas Tablas).
Beyond-GDP (https://beyond-gdp.world/) de la Universiteit Leiden.
La información sobre el enfoque y las definiciones de cada índice fueron extraídas de sus respectivas web-sites. Cuando fue posible, los datos estadísticos se bajaron directamente en hojas de cálculo, Excel ®; de lo contrario, se procedió a su transcripción manual.
3.1. Tipo de información recabada
En vista del volumen y la diversidad de temas recabados, se procedió a su clasificación y organización con la finalidad de facilitar su consulta y uso. Ellos se organizaron a partir de dos criterios: 1- por tipo de medición y 2- por dimensiones.
Con base en el primer criterio —tipo de medición—, se dividieron en tres tipos: índices agregados, sistema de indicadores y experiencias de medición. A continuación, una concisa descripción de cada uno.
3.1.1. Índices agregados
Los índices se definen como agregados de indicadores de diferentes tipos y características, de diversas fuentes, tanto primarias como secundarias. Se presentan indicadores objetivos y subjetivos, de resultado y de acceso, cualitativos y cuantitativos, simples o compuestos. Son métricas que además sirven para comparar y clasificar uno o más territorios (países, departamentos, municipios, entre otros), así como variables en diferentes situaciones; también, para estudiar el comportamiento de las variables en el tiempo. Se recopiló un total de 99 índices agregados.
3.1.2. Sistemas de indicadores
Los sistemas de indicadores son recopilaciones de mediciones estadísticas con diferentes características y tópicos diversos, que tienen como finalidad evaluar el recorrido, desempeño y los resultados de un tema, de una organización, un territorio, respecto de unos objetivos establecidos. Los sistemas de indicadores permiten obtener información estadística pertinente, oportuna, comparable y accesible para apoyar la toma de decisiones. Dentro de estos sistemas se encuentran resultados de encuestas periódicas, recopilación de indicadores y paneles de control (dashboard). Se recopiló un total de 19 sistemas de indicadores.
3.1.3. Experiencias de medición
Las experiencias de medición son ensayos o experiencias que no llegaron a concretarse o están aún en proceso de implementación; sin embargo, ofrecen aportes teóricos y metodológicos en la construcción de otras mediciones. Su importancia es referencial para el análisis de la situación de los países y su población. Son experiencias que generalmente no presentan mediciones completas, o no tienen información para todos los países, o no están actualizadas. En su mayoría, tienen base documental, sea informes, libros o publicaciones en revistas.
3.2. Dimensiones
Se realizó una segunda agrupación, con base en el tema predominante de las dimensiones que conforman el objeto de estudio principal del índice. Se establecieron y organizaron en seis dimensiones: 1- Ambiente, 2- Desarrollo y/o Bienestar, 3- Libertad-Democracia-Instituciones, 4- Innovación–C&T, 5- Bienestar Subjetivo y 6- Población.
En la Tabla 1 se puede observar la distribución de las 123 mediciones recabadas y clasificadas por tipo de medición y por las dimensiones.
A continuación, una breve descripción de cada una de las dimensiones, con su respectivo cuadro sinóptico, en el cual se señalan el tipo de medición, el de subdimensión cuando la hay, el nombre de la medición y la dirección electrónica para realizar la consulta.
3.2.1. Ambiente
Dentro de esta dimensión se miden aspectos como cambio climático, impactos ambientales, eficiencia ecológica y su relación con el bienestar. También, aspectos específicos como la salud ambiental y la vitalidad de los ecosistemas, todo ello para hacer seguimiento de la condición del ambiente y sus impactos sobre diferentes tópicos del desarrollo. Algunos de estos índices permiten visualizar los efectos de las alteraciones sobre el ambiente en la población. Como tema de medición complementario, se identificaron las subdimensiones Desarrollo, Economía, Energía y Océanos. En esta dimensión se presentan 8 índices y 2 sistemas de indicadores (ver Tabla 2).
3.2.2. Desarrollo y/o Bienestar
En esta dimensión aparecen las mediciones sobre el estado de las sociedades en términos de desarrollo, progreso, bienestar, o aspectos directamente asociados, como la pobreza, la miseria, calidad de vida, desigualdades por ingreso. Igualmente, mediciones sobre el estado de los derechos sociales y económicos. En esta dimensión se identificaron de manera complementaria al tema central cuatro subdimensiones: Ambiente, Desigualdad, Género y Paz Positiva. Se presentan 25 índices, 3 sistemas de indicadores y 4 experiencias de medición (ver Tabla 3).
3.2.3. Libertad-Democracia-Institucionalidad
En este grupo se incluyen las mediciones sobre la situación de la gobernabilidad en los países: estado de la institucionalidad, la libertad, mecanismos legales, imperio de la ley. También se incluyen aquellos factores que afectan el funcionamiento institucional, como la corrupción, el terrorismo, entre otros. Igualmente, los derechos civiles y políticos, cumplimientos e incumplimientos. Estas mediciones permiten tener un panorama acerca de la situación y de las disparidades en materia civil y política de los países. Dada la diversidad de elementos considerados en esta dimensión, se crearon ocho (8) subdimensiones a fin de organizar mejor las mediciones recabadas: Ayuda, Corrupción, Democracia, Economía, Género, Libertad, Seguridad y Transparencia. En esta dimensión se presentan 47 índices, 7 sistemas de indicadores y 1 experiencia de medición (ver Tabla 4).
3.2.4. Innovación-CyT
En esta dimensión se incluyen las mediciones que reflejan avances en materia de innovación científica y tecnológica en diferentes áreas del conocimiento relacionadas con el progreso de los países y con la calidad de vida de sus poblaciones. Con los índices de esta dimensión se pueden estudiar las brechas digitales, tanto dentro de los países como entre ellos, que representan en sí mismas formas de desigualdad. Para esta dimensión se presentan 7 índices y 1 sistema de indicadores (ver Tabla 5).
3.2.5. Bienestar Subjetivo
En este grupo se incluyen mediciones sobre emociones asociadas al bienestar subjetivo de las personas. Se incluyen aspectos como la percepción sobre el sentido de la vida y satisfacción con la vida, felicidad, entre otros. Para esta dimensión (Tabla 6) se identificaron 2 sistemas de indicadores.
3.2.6. Población
Incluye mediciones relativas a aspectos demográficos de las sociedades, como sus cambios demográficos, movilidad internacional y ocupación del territorio. En esta dimensión se identificaron seis subdimensiones asociadas al tema central: Calidad de Vida, Género, Libertad, Salud, Turismo y Ciudad. Para esta dimensión se presentaron 12 índices y 4 sistemas de indicadores (ver Tabla 7).
3.2.7 Experiencias de Medición
En mención aparte, se destacan las experiencias de medición identificadas. Son experiencias que no alcanzaron su desarrollo y continuidad como índices o sistema de indicadores, pero hicieron o hacen aportes interesantes tanto a la discusión teórica como a la metodológica en los temas estudiados y sus sistemas de medición. A continuación, se expone grosso modo cada una.
Comisión Sur. En 1987 se crea la Comisión Sur como un órgano internacional e independiente, con la finalidad de estudiar los problemas socioeconómicos de los países no desarrollados. Dentro del grupo de trabajo y de expertos se encuentran los dedicados a los temas de desarrollo, sus políticas y su medición. Una de las tareas consistió en elaborar un índice sintético, desagregado o conjunto de indicadores, para evitar la sobresimplificación del PNB. Las propuestas y las ideas que la Comisión Sur expuso, en la reunión celebrada en Caracas entre otras contribuyeron a destacar la relevancia de los indicadores sociales, tanto para el conocimiento de la realidad social como para las políticas públicas. Asimismo, se echaron las bases para lo que más adelante será el Desarrollo Humano, y su índice elaborado por el PNUD (Comisión Sur, 1990).
Desarrollo a Escala Humana. Surge en la década del ochenta, de la mano de tres economistas chilenos exiliados en Escandinavia: Manfred Max-Neef, Antonio Elizalde y Martín Hopenhayn. El enfoque promueve la ubicación del ser humano y su dimensión más subjetiva en el centro del análisis sobre el desarrollo, asumiendo que éste debería referirse siempre a las personas y no a los objetos. Su teoría se basa en la búsqueda del desarrollo a través de la satisfacción de las necesidades humanas básicas. No se trata de una medición sino de una matriz cualitativa que se consulta a grupos o colectivos específicos. Es un enfoque que mantiene su vigencia ya que coloca a las personas en el centro y fin del desarrollo, y considerar sus subjetividades (Max-Neef et al., 1993).
Bienestar Social. Se trata de un ensayo local realizado por el INE de Venezuela con datos de la Encuesta de Hogares por Muestreo para medir multidimensionalmente el bienestar social. El prototipo consta de 6 Dimensiones: salud, acceso a servicios, tenencia de bienes elementales para la salud, acceso a la educación, ingreso y empleo. De esta experiencia, iniciada en 2005, se derivó el Índice Estatal de Nivel de Vida (IENV), que el INE Venezuela calculó hasta 2012 (INE, 2024).
Bienestar Sustentable. El Índice de Bienestar Sustentable (IBS) es una experiencia reciente que persigue medir los estados de bienestar del presente asociados con las condiciones hacia el futuro, combinando los conceptos de bienestar y sustentabilidad. Se centra en las capacidades y oportunidades, y no en resultados, como tradicionalmente se mide el desarrollo. Para la construcción del IBS se adoptaron las capacidades centrales de Martha Nussbaum, y resultaron 12 dimensiones y 4 macrodimensiones (Perdomo et al., 2021).
Índice de Libertad Humana. En 1985 Charles Humana realizó una revisión cuidadosa de las convenciones y tratados internacionales de derechos humanos, y clasificó cuarenta grandes libertades agrupadas en cinco derechos. Con ellos propuso la creación del Índice de Libertades Humanas (ILH). El ILH midió la libertad solamente en 88 países, debido a la inexistencia de datos sobre estos aspectos. El ILH, a pesar de las limitaciones conceptuales y metodológicas, fue un antecedente con contribuciones importantes para futuras mediciones sobre la libertad, los derechos y la democracia en el mundo (PNUD, 1991).
Como se puede apreciar, las 123 mediciones y experiencias recopiladas son diversas en temas, enfoques teóricos y procedimientos metodológicos. Cada medición tiene fortalezas y limitaciones, dependiendo del tipo de análisis o estudio que se quiera llevar a cabo. Dentro de las fortalezas están las siguientes:
- La mayoría de los índices y sistemas de información son de libre acceso tanto para los datos como para los documentos, reportes, videos y notas metodológicas.
- En la mayoría de los índices y sistemas de indicadores, sus respectivas páginas web presentan herramientas que posibilitan la realización de análisis por países o grupos de países.
- Algunas mediciones presentan series de tiempo, lo que facilita la realización de análisis temporales.
- Las experiencias de medición están bien documentadas y son de libre acceso.
Dentro de las limitaciones encontradas en los índices y sistemas de indicadores están las siguientes.
- Hay índices y sistema de indicadores que no presentan resultados para todos los países. Por ejemplo, en Latinoamérica y el Caribe suele faltar información para Cuba y Venezuela, lo que limita la comparación en la región.
- Hay índices que cambian de métodos de estimación en las versiones sucesivas, lo que limita la construcción de series de tiempo.
- Hay organismos que han cerrado el libre acceso a los datos. En algunos casos, el acceso tiene un costo monetario.
- Algunos índices y sistemas de información no están actualizados.
- Para el uso de las mediciones presentadas, es recomendable tomar en consideración las variaciones que pudiese haber a partir del último año aquí presentado.
4. A modo de cierre
Las 123 mediciones seleccionadas que se exponen en este artículo son una parte de un universo mayor que no cesa de aumentar. En la actualidad se siguen produciendo métricas, sea como índices o como sistemas de indicadores con mayores niveles de complejidad metodológica, como en los temas estudiados.
La producción de grandes volúmenes de datos es una característica del mundo contemporáneo. La ingente cantidad de información que se recaba, almacena y difunde muchas veces no es procesada y, menos aún, convertida en conocimiento y en acciones concretas. Los índices y sistemas de indicadores aquí presentados no escapan a esa subutilización. Su uso como insumo para las políticas, planes y proyectos por parte de ciudadanos, instituciones y empresas exige lectura, análisis e interpretación, condiciones que frecuentemente son superadas por la velocidad a la que se produce la información; la capacidad de procesamiento está limitada.
Cada vez más los índices y sistemas de indicadores presentan métodos más complejos y completos para relacionar los nuevos aspectos conceptuales y multidimensionales; sin embargo, su presentación es cada vez más sencilla, más gráfica, más fácil de comprender, tanto por legos como por expertos.
En ese orden, la sistematización y clasificación de las mediciones presentadas en este trabajo —en especial los índices y sistemas de indicadores— deben considerarse como una suerte de caja de herramientas para apoyar la consecución de metas y objetivos a nivel nacional desde la amplitud temática presentada. Dentro de esta utilización, son de resaltar aquellos aspectos que han sido tratados de manera sucinta o que no han sido considerados de manera profunda. Tal es el caso de la libertad y la paz, tanto en sus alcances como en sus amenazas.
En cuanto a la producción de datos, insumo fundamental para las diferentes mediciones aquí presentadas, los países deben hacer esfuerzos por mantener su calidad y confiabilidad, así como garantizar el libre acceso a ellas. En el caso específico de los países de Latinoamérica y el Caribe, disponer de información confiable, oportuna y sobre diversos tópicos se traduce en contar con un recurso para enfrentar los retos y problemas pendientes, como la corrupción y la fragilidad institucional, además de la pobreza y la desigualdad, entre otros. Para la recuperación de la economía, la reingeniería de instituciones públicas a la luz de las experiencias fallidas, en especial de los sistemas de salud, la recomposición de un tejido social afectado por las crisis, la acogida de migrantes y refugiados, el cambio climático, requerirán insumos y recursos, entre los cuales está la información.
Es indudable que los datos generados por las redes representan una alternativa o complemento frente a los datos tradicionales, y con mucho potencial, tanto para la investigación como para la toma de decisiones.
Los países de la región deberán enfrentar, además de los enormes desafíos sociales, económicos y ambientales, la amenaza del resurgimiento de regímenes autoritarios. Movimientos políticos que estaban casi extinguidos comienzan a surgir con ofertas electorales atractivas, con el único objetivo de hacerse del poder para limitar la libertad y los derechos de las personas. Regímenes que, entre otras medidas, restringen la producción y difusión de información.
Finalmente, la clasificación de mediciones expuesta en este trabajo tiene como propósito su ubicación temática, posiblemente desde una perspectiva tradicional o convencional. Otras clasificaciones son posibles más allá de la dimensional aquí presentada. Algunos criterios pueden ser la multidimensionalidad de los enfoques; los procesos automatizados para la obtención de datos; fuentes de datos primarias o de terceros; si corresponden a estadísticas oficiales o son obtenidas a partir de juicios de expertos. Otro criterio podría ser la técnica estadística que se aplica en el análisis de datos y la cantidad de variables; la brecha entre la fecha del índice y el promedio del año de los datos disponibles. Y, por último, la posibilidad de su desagregación territorial. En resumen, clasificaciones que permitan identificar características metodológicas y que, en conclusión, son formas de agrupación para futuros trabajos.
Referencias
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Notas
Recepción: 15 marzo 2024
Aprobación: 30 abril 2024
Publicación: 01 diciembre 2024